Mi nombre es Leonel Pizarro y te hablare algunas cosas que permitirán conocernos

Leonel Pizarro,  al igual que la vida  de muchas personas esta llena de altos y bajos, pero estos últimos 12 años ha tenido un vuelco de 360 grados, llenándose de una constante y profunda motivación, una alegría indescriptible y un profundo balance y todo ello gracias a ver cambiado mi dirección y mi forma de caminar en la vida.

Si, como todos tengo títulos, pero comparados con mi nueva vocación (taxista) es haber encontrado mi verdadero ser en acción.

Soy Técnico Informático, Web design , CNA Certified Novell Administrador siendo mi último titulo y el más importante en mi vida, Taxista.

Mi vida esta dividida en dos historias la primera, el lugar donde nací, un largo, angosto y hermoso país llamado Chile.

23 años viví junto a mi familia y soy el quinto de siete hermanos

Leonel Pizarro y algunos pasajes de mi vida


De muy pequeño tome la decisión de trabajar. Pude ver y sentir el mundo laboral y comprender el verdadero significado del dinero y como relacionarme con el.

Fui el confidente y consejero de mis padres, hermanos mayores y menores como una actitud natural, lo cual me mostró el valor de saber escuchar y que la experiencia de una persona no esta directamente relacionada con la edad.

El año 1986, decidí dejar Chile por un lejano y desconocido país llamado Suecia, en búsqueda de nuevos y mejores horizontes.

Estos nuevos 32 años, como yo los llamo, por ser como un nuevo nacimiento, han transformado mi vida por completo.


He creado diferentes tipos de cursos

Algunos de ellos están dirigidos a tomar conciencia de nuestra realidad en forma mas clara simple y permanente.

Tambien he comenzado una cruzada llamada "the lifedriver" el conductor de tu vida.


Dirigido a todas aquellas personas que tengan un genuino deseo de cambiar y a descubrir que el mejor y más hermoso trabajo del mundo eres tú. Tú eres tu trabajo

Recuerda

Tú eres tu trabajo y el conductor de tú vida

¿Por qué mi último título es el más importante?

Te lo explicarè:

Como dije en el primer párrafo mi vida en acción, la de taxista, cambio todo. Pase de ser un taxidrive a ser un lifedrive.


Algo que te contare en las siguientes líneas.

Para ubicarte en el tiempo, tuve hace algunos años una empresa de computación y en donde sucedió lo siguiente:

Era difícil cerrar por última ves la puerta de aquel sueño que había esperado por tanto tiempo, mi negocio. Son tantos los sentimientos encontrados de una realidad que no imaginas nunca que es a ti a quién la vida esta moviendo.

Fueron tres hermosos años que a pesar de no dar lo que siempre espere pude comenzar a replantearme mi vida desde otro punto de vista, una forma de tratar de entender que es lo que había pasado.

Recuerdo que uno de mis cliente me dijo días antes de cerrar que por que no trabajaba como taxista a lo cual conteste, que era una buena idea por ser cortés con aquel hombre, pero en mi interior pensaba cómo yo un empresario podía bajar tantos escalones en el campo profesional y pensar ser un taxista.

La idea tal cual entro tal cual salio, pero como toda pensamiento que otros seres iluminados te envían, se vuelven verdaderas semillas en el jardín de tu vida, y así fue, después de dos años decidí convertirme en taxista y esta historia es mi propia historia.


El primer día en mi nueva profesión estaba hecho un atado de nervios no por lo que era sino por los instrumentos y códigos que se manejan y digo no por lo que era puesto que mi mayor seguridad era mi propio conocimiento de mis habilidades y aptitudes siendo la más importante la de escuchar.

Siempre pensé que yo era el mejor oyente del mundo y era capas de apostar la vida en mi propia creencia, pero la realidad pronto me mostró lo equivocado que estaba.

Mi taxi no era un medio de transporte como el normal de los taxis sino que estaba acoplado al sistema de servicio para la tercera edad, el transporte de la casa al medico, de este a la casa,… etc. Un servicio para aquellos que ya lo han dado todo a la sociedad.

Muchos de mis pasajeros se sentían no ser merecedores de este servicio y daban las gracias una y otra ves. Yo siempre les decía que nuestro servicio no era un regalo sino por el contrario era una retribución por los años que habían dado a esta sociedad y era lo mínimo que podíamos hacer.

La cantidad de pasajeros que subieron en mi taxi el primer mes fueron increíbles, mas impresionante fue la diferencia cultural, económica y social que marcaba un patrón de conducta fácil de reconocer.

Esta diversidad de conductas no se podía alejar de una realidad común a todos, la soledad, la desilusión, el desamor, la frustración, eran alguno de los sentimientos negativos.

La esperanza, la ilusión y la certeza de algunos, llenaban ese taxi como por arte de magia y si, tocaba algún pasajero después de estar estas personas conversando conmigo maravillosos temas, podían sentir en el aire aquel espíritu de paz y amor y no menos de reflexión que antes se habían vivido.

Estas situaciones me llevaron a confrontar mi creencia de ser un súper oyente, pero para mi mayor sorpresa no sabía escuchar y lo podía ver a cada paso y en cada pasajero.

Era imposible de mi parte ayudarles en sus situaciones, sus problemas y fue entonces cuando comprendí que había estado siendo un oyente falso, que mi creencia era falsa, puesto que si realmente creía ser un súper oyente, ¿por qué no podía ayudar a mis pasajeros? Y fue de esta reflexión que comenzó lo que yo llamo mi viaje interior, mi nueva forma de manejar mi vida.

Si deseas seguir leyendo te recomiendo que bajes mi introducción de lifedriver ebook aquí o en la imagen de abajo.


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